El hombre por naturaleza es dependiente, desde el inicio de los tiempos, en la búsqueda de su origen e identidad ha señalado a quien temer, a quien servir e incluso a quien atribuir su existencia. La actitud de la humanidad da a demostrar su vulnerabilidad, el apego a cualquier cosa que rija su conducta, su cultura y sus ideales es lo que ha caracterizado nuestra sociedad.
Incluso cuando nos creemos libres, no lo somos. Todas las actividades que el ser humano puede realizar y que “libremente” elige, conlleva un sinnúmero de reglas conductuales obligatorias que deberá realizar siendo así un feliz esclavo, asumiendo obstáculos, superando sinsabores cuyos fines son pedagógicos y que son vencidos por la intrínseca motivación que mueve su voluntad. ¿Qué pasa si “libremente” decide no cumplir estas reglas?, será esclavo de su fracaso, esclavo de la mediocridad, esclavo del pude ser y no fui, ¿y si no le importa? Es esclavo de una actitud sinvergüenza. El mundo gira sin avisos, sin pedir permiso, enfrentamos obstáculos diarios, consecuencias de actos quizá hasta ajenos, por eso una vez dijo el gran filósofo Zenón: “la libertad del hombre es la mera capacidad de cooperar con la casualidad del universo”.
Todos, bueno, tal vez solo en mi caso, en algún momento de la vida en el que estamos en un balcón y damos rienda suelta a la imaginación, pensamos en cómo sería lanzarse de ese tercer piso y caer de pie, estilo superhéroe, un homenaje a Hollywood. Apuesto todo contra nada a que no te lanzarías, también sé que no eres capaz de estar en peligro y no luchar por tu vida, pues no se equivocó Freud en decir que tenemos un YO que rige nuestra conducta en base al razonamiento lógico, ni se equivocó Baruch Spinoza al plantear que el individuo no goza de libertad absoluta, y está gobernado por los deseos que aseguren al final su preservación. Esclavos de la razón, de la lógica, del miedo a la locura, del miedo a la muerte, por eso “libremente” cuidamos tanto nuestra vida y nuestra mente.
En su libro Miedo a la libertad, el psicólogo Erich Fromm dijo: "La individuación es un proceso que implica el crecimiento de la fuerza y la integración de la personalidad individual". La libertad es efímera, es tan corta como temida, fugaz, hasta camaleónica, es poderosa, es el poder de dar el primer paso y saber administrar la cadena de consecuencias que genera.
No temas a la libertad, solo elige bien a que ser esclavo.
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