Desde Mi Saber, este silencioso trastorno de la personalidad, es considerado como la enfermedad del siglo la cual afecta más de 350 millones de personas en el mundo, afectando más a las mujeres según afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La depresión se caracteriza por signos y síntomas tales como:
- Decaimiento
- Bradicardia
- Descenso del apetito o comer en exceso
- Tristeza
- Aislamiento
- Pérdida del interés por actividades antes disfrutadas
- Agresividad
- Pensamientos suicidas
Las personas afectadas por lo general, no buscan ayuda médica, sino por medio de intermediarios quienes interfieren en dicha situación y consiguen buscar ayuda profesional. No obstante, otra barrera a la cual se enfrenta el paciente, es el alto costo de dichos fármacos, los cuales en muchas ocasiones no son asequibles para personas con bajos ingresos. Otra problemática es el grado alto grado de adicción que producen estos fármacos, razón por la cual personas rehúyen al tratamiento, por miedo a depender de ellos por el resto de su vida.
En ocasiones el grado de depresión es tan crónico, que puede provocar pensamiento suicidas, ya que la persona afectada por lo general se aísla y pierde el interés por actividades que anteriormente disfrutaba; suelen encerarse en "su mundo gris" desesperanzados y ahogados en las aguas de la tristeza sin buscar ayuda alguna, y en casos peores hasta la muerte. Esto puede afectar tanto a nivel familiar, escolar, laboral en pocas palabras afecta en forma generalizada. El exceso de estrés, compromisos, la vida agitada, el manejo inadecuado de los problemas son factores que inciden en su desarrollo.
La depresión es un cáncer en nuestra sociedad, tanto así que las ventas de fármacos antidepresivos han sido altamente demandados y más que una enfermedad, debemos tener conciencia de su componente psicológico. Mientras no aprendamos a mantener las emociones y problemas del diario vivir en manera armoniosa, en ocuparnos en vez de preocuparnos, manteniendo siempre una actitud positiva... los fármacos no funcionaría de manera efectiva. Existen tratamientos farmacológicos efectivos, no obstante, si estos no se acompañan de psicoterapia regular los resultados podrían no ser los más asertivos.
Sería conveniente eliminar de nuestro vocabulario la palabra "si hubiera" tal como argumenta Carlos Cuauhtémoc Sánchez en su libro "Ser feliz es la neta": Las dos palabras que siembran mayor desdicha en los seres humanos son estas: Si hubiera... Mientras nuestra boca pronuncie estas palabras, no seremos felices (Si hubieras llegado a tiempo. Su hubiera llovido menos. Si me hubieras hecho caso. Si hubiéramos sabido). El exceso de pasado y de preocupaciones no aportan nada positivos. Pensemos siempre en positivo y busquemos ayuda ante la enfermedad silenciosa del siglo, la depresión.